El rezo del Rosario es una oración que la Virgen María le entregó en persona a Santo Domingo de Guzmán (fundador de la Orden de los Dominicos), en el siglo XIII, para poder ayudarnos. En el siglo XV, la Virgen María se apareció al beato Alano de la Roca, y le comunicó las 15 gracias que daría a los que rezasen el Santo Rosario diariamente. La novena gracia decía así:
«Libraré del Purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente».
Si nos fijamos, cuando nos confesamos, la penitencia que nos impone el sacerdote es del tipo rezar un padrenuestro, o un avemaría, o un gloria, etc. Siempre me he preguntado cómo un rezo en el que pedimos ayuda se puede convertir en una penitencia. El lenguaje del Cielo es complejo y requiere un aprendizaje. Para el Cielo, todo lo que sea sacarnos del mundo terrenal requiere un esfuerzo y un acto de voluntad, por lo que se considera una penitencia. Por ello, dirigirnos al Cielo a través de una rezo, es una forma de penitencia tan válida como ayunar.
Hay ciertas gracias cuyo precio es la penitencia. Por ello, el Santo Rosario es una forma tan potente para conseguir gracias, pues consiste en rezar 50 avemarías, 5 padrenuestros y 5 glorias, sin contar con las 55 letanías, donde pedimos a Nuestra Madre que ruegue por nosotros. Desde la perspectiva del lenguaje del Cielo, es fácil entender por qué el rezo del Rosario diario nos libra del Purgatorio, y por qué Nuestra Madre nos concede todo lo que le pidamos durante su rezo.
Sólo quedaría un tema, y es rezarlo con devoción. El hecho de rezar el Santo Rosario diariamente ya implica una devoción al mismo; y la devoción al Santo Rosario conlleva implícitamente que lo recemos con devoción. Durante el rezo, el Diablo nos intentará desconcentrar, y posiblemente lo consiga, pero ya estamos rezándolo con devoción, así que ya estamos haciendo penitencia y quitándonos tiempo de Purgatorio. Por ello, podemos aseverar que el rezo del Rosario todos los días nos librará del Purgatorio. Es un buen trato: 15 minutos de penitencia diaria por conseguir gracias e ir directamente al Cielo: merece la pena. ¡Qué gran regalazo nos hizo Nuestra Madre cuando nos regaló el rezo del Santo Rosario!
El resto de gracias que nos da Nuestra Madre, a través del rezo del Santo Rosario, las podemos encontrar en «Madurando Tu Fe Católica»