A lo largo de mi vida he descubierto a personas con la que me costaba conversar o discutir, pues argumentaban de forma irracional. Con el tiempo me di cuenta de que en ellos se cumplían los mismos patrones de irracionalidad.
Más adelante descubrí que, en el mundo de la Psicología, estos patrones se conocían como las «distorsiones cognitivas». Son formas irracionales de pensar, que muchas veces se aprenden en el ámbito familiar, o bien aparecen como respuesta al miedo, o como repuesta a vivencias traumáticas.
Hoy me voy a centrar en una de ellas, que se conoce como «Falacia del Coste». Esta distorsión cognitiva consiste en empeñarse en continuar una actividad en la que se ha invertido tiempo o dinero, aún cuando ya no compensa el esfuerzo que se está realizando en ella.
Pongo algunos ejemplos:
- Compro unas entradas para el cine, o el teatro. En medio del espectáculo descubro que la película o la obra no me gusta y que no me aporta nada, aparte de que estoy pasándolo mal. Lo sano en este caso sería levantarse e irse. El razonamiento irracional consiste en pensar que, como he invertido dinero en las entradas, tengo que quedarme. El dinero está ya gastado y no va a volver, por lo que podemos irnos sin ningún problema. Quedarse y pasar un mal rato es irracional, y haber invertido dinero en ello no justifica pasar un mal trago.
- Compro comida, pero calculo mal la cantidad y sobra, por lo que se acabará tirando. Lo sano en este caso es parar de comer y aprender que tengo que comprar menos la próxima vez. El razonamiento irracional consiste en pensar que, como he invertido dinero en dicha comida, tengo que comérmela entera, aunque eso me ocasione una indigestión, o me engorde, o me suba el colesterol.
- Compro un libro, empiezo a leerlo, y tras leer 70 páginas veo que no me engancha, y que es desagradable y aburrido. El razonamiento irracional consiste en leerlo hasta el final, tirando a la basura el poco tiempo que tengo para relajarme.
Hemos de tener claro que lo invertido, tanto en tiempo como en dinero, ya no volverá, por lo que no hay ninguna razón lógica para continuar, una vez que se ha verificado que esa actividad no conduce a nada productivo. Por ello, humildemente hay que parar y olvidarse de lo invertido, lo cual ya no se puede recuperar. Hacer lo contrario es irracional, aparte de que podría considerarse un acto de soberbia.
Como protección ante esta distorsión cognitiva, propongo el siguiente «meme vacuna» (explico lo que son los memes vacuna en este otro post: «Los memes vacuna para contrarrestar actitudes que perjudican al equipo»): continuar con una actividad que ya no produce beneficio, simplemente porque se ha invertido tiempo o dinero en ella, es una distorsión cognitiva, y por tanto es un comportamiento irracional. Mi recomendación es que extienda por su equipo este «meme vacuna», para que forme parte del conocimiento del mismo.
En mi libro «Agile Coaching para Scrum Masters» explico el resto de distorsiones cognitivas que hay.