No soy lingüista pero, si miro en el diccionario, la soberbia es un sentimiento de superioridad frente a los demás, que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos. También es la rabia o enfado exagerado que muestra una persona ante una contrariedad.
Para la palabra «estúpido» voy a acogerme a la definición que hace Carlo Maria Cipolla en su libro «Alegro Ma Non Troppo». Es esta recomendable obra, se define al estúpido como aquel que perjudica tanto a los demás como a sí mismo.
Si desprecio a mi prójimo, no tendré ninguna predisposición a escucharlo, por lo que aplicaré filtros y prejuicios que eliminarán la comunicación de raíz. Los hechos objetivos nos demuestran que la solución a muchos problemas pueden venir de las vías más insospechadas y de las personas más dispares. ¿Qué ventaja tiene prejuzgar, cortar la comunicación y perder la oportunidad de aprender? Como líderes, dejaremos de ser útiles al equipo, alcanzando la primera mitad de la condición de la estupidez: perjudicar a los demás.
Me falta hablar de la soberbia aplicada al yo, como medio de introspección que nos lleva a darnos cuenta de nuestros errores, para aprender a evitarlos y seguir un Camino de Mejora Continua. Si nuestra soberbia nos impide darnos cuenta de nuestros errores, haciendo que le echemos la culpa a los demás, nos estancaremos y no mejoraremos, cometiendo los mismos errores una y otra vez. Como líderes, dejaremos de dar ejemplo, estancándonos en la mediocridad, alcanzando la segunda mitad de la condición de la estupidez: perjudicarnos a nosotros mismos.
Un líder soberbio, que perjudica a los demás y se perjudica a sí mismo, elimina la confianza en el equipo. Tal y como nos enseña Patric Lencioni, esto nos llevará a la falta de compromiso, a la destrucción del equipo y al fracaso del proyecto.
Por lo tanto, aprendamos la nueva fórmula:
soberbia = estupidez = fracaso
Abramos nuestro corazón a la Humildad. La humildad nos llevará a la mejora continua personal, a la mejora continua del equipo, a la excelencia y al éxito. Por lo tanto le propongo la nueva fórmula:
humildad = inteligencia = éxito.