Las Distorsiones Cognitivas son los pensamientos irracionales que nos provocan sentimientos negativos (ansiedad, ira, depresión). Constituyen una forma falaz de razonar, transforman la realidad y se oponen a cualquier intento de Mejora Continua. Las explico a continuación.
Razonamiento emocional. Se da cuando dejamos que nuestros sentimientos guíen nuestra interpretación de la realidad. Por ejemplo: como me siento incompetente, soy un incompetente. Yo lo siento así, y por tanto tiene que ser verdad. La irracionalidad aquí radica en confundir una emoción con la realidad. Lo sano y racional es percibir la realidad a través de los datos objetivos, no a través de las emociones, que son siempre subjetivas.
Catastrofismo. Se da cuando nos centramos en el peor resultado posible, viéndolo como el más probable, sin tener datos objetivos que lo avalen. Por ejemplo, el catastrofismo nos lleva a convertir un pequeño dolor de cabeza en un tumor cerebral, y a convertir un pequeño fallo laboral en una incapacidad para ejercer ese puesto.
Sobregeneralización. Se da cuando sacamos una conclusión general a partir de un acontecimiento puntual. Por ejemplo, si puntualmente estoy teniendo un mal día, irracionalmente convierto mi vida en un «caos sin salida», puesto que generalizamos y pensamos que todos los días van a ser igual de malos. Otro ejemplo podría ser que hayamos estimado mal en un Sprint: en vez de aprender a estimar mejor y tratar de averiguar en qué nos hemos equivocado, irracionalmente convertimos el proyecto en un fracaso y lo etiquetamos como «gafado», pues sobregeneralizamos y adoptamos la falsa creencia de que siempre vamos a estimar igual de mal, porque el proyecto es muy complicado y va a llevarnos un montón de tiempo, no entregando a tiempo.
Pensamiento dicotómico (también llamado bipolar). Se da cuando valoramos en términos de todo o nada. Por ejemplo, si el Product Owner mantiene bien el backlog, es un gran profesional, pero si un día se pone malo y lo descuida un poco, pasa a ser un «irresponsable».
Lectura de la mente. Se da cuando asumimos que sabemos lo que piensan los demás, sin tener suficiente evidencia. El ser humano no puede leer la mente de los demás, por lo que es irracional pretender saber qué están pensando. Lo más sano es preguntar directamente: —¿Qué estás pensando?
Etiquetación. Es la forma cobarde de juzgar a los hechos y las personas, mediante una etiqueta, para evitar el esfuerzo y quedarse en la actitud reactiva. Por ejemplo, si me etiqueto como «torpe», me eximo de intentarlo, puesto que, como soy torpe, no voy a poder lograrlo. Otro ejemplo sería etiquetar al proyecto como «gafado». Como está gafado va a salir mal, así que no merece la pena intentar sacarlo adelante. Lo irracional de la etiquetación es reducir la realidad, con toda su riqueza, a una etiqueta simple. Yo no soy «torpe», sino que necesito entrenar más al tenis, y al final lograré jugar decentemente. El proyecto no está «gafado», sino que hemos cometido un error, y como creemos en la Mejora Continua, nos ponemos a pensar cómo evitar dicho error en el futuro y seguimos adelante.
Filtrado negativo. Se da cuando, en cualquier situación, nos centramos exclusivamente en los detalles negativos, lo que al final nos lleva al pensamiento irracional de que toda la situación es negativa. Los errores son una fuente de sabiduría y esa es la postura racional que debemos tener ante ellos. Lo irracional es venirnos abajo ante cualquier percance o error, y dejar de luchar o de intentarlo.
Descalificación de lo positivo. Se da cuando convertimos algo positivo en negativo, descalificándolo. Por ejemplo, apruebo un examen con buena nota, y en vez de estar orgulloso de mi esfuerzo, pienso irracionalmente que el examen era muy fácil y que por eso me ha salido bien, quitándole valor a mi esfuerzo.
Culpabilización. Culpabilizamos a otra persona o a nosotros mismos de los errores, independientemente de la causa de los mismo y de las personas implicadas. Esta forma irracional de pensar oculta la cobardía de no enfrentarnos a nuestros propios errores. Si le echamos la culpa a otros, abandonamos el camino de Mejora Continua, puesto que buscamos la justificación fuera de nosotros. Por ejemplo, si no llegamos a todas las historias comprometidas al final del sprint, le echamos la culpa a otros equipos con los que teníamos dependencias, y perdemos la preciosa oportunidad de aprender a anticiparnos y gestionar las dependencias en los siguientes Sprints.
En mi tercer libro, «Agile Coaching para Scrum Masters», hablo de cómo comunicarse de una forma sana con el equipo, y explico también las nueve Distorsiones Cognitivas. Uno de los «memes vacuna» (en un post anterior expliqué lo que era un «meme vacuna»: «Los memes vacuna para contrarrestar actitudes que perjudican al equipo/) que propongo, dentro del equipo, es dejar claro cuáles son las «nueve Distorsiones Cognitivas» que podemos ver a nuestro alrededor en el día a día. Como el entorno laboral no deja de ser una mini sociedad, también podemos ver dichas formas irracionales de pensar dentro del equipo. Si hablamos sobre ellas y las tenemos localizadas, será más fácil que las detectemos en cuanto aparezcan y, con cierto humor, seamos capaces de eliminarlas. Si convertimos la detección de las nueve distorsiones cognitivas en un «meme vacuna», habremos eliminado la irracionalidad de las conversaciones dentro del equipo, lo que es algo útil y poderoso.
Bueno, qué decir? Otra perlita de sabiduría más, por parte de Antonio. Esta vez creo que lo podemos englobar incluso como trabajo a nivel personal, para entrenar nuestra parte psicológica. Son innumerables los casos que me he encontrado que caen dentro de las categorías comentadas. Muy buen aporte!!!