En mi tercer libro, «Agile Coaching para Scrum Masters», hablo de la templanza que ha de tener el Scrum Master, para hacer de paraguas y proteger al equipo. Esto requiere una gran fe en el Agilismo. Dicha fe lleva a las siguientes creencias:
- Gracias a las retrospectivas periódicas, el equipo entrará en un Camino de Mejora Continua, convirtiéndose en un Equipo de «Alto Rendimiento» en pocos meses.
- Cualquier problema que surja será resuelto por el equipo, pues todos están comprometidos y todos tiran del carro, ya que todos participan en las decisiones.
- Al centrarse en las tareas que aportan más valor, si ocurre una hecatombe o se produce una pandemia mundial, la mayor parte del valor ya estará aportado al proyecto, por lo que se mitigará en gran parte el efecto de la hecatombe.
- Hay que evitar a toda costa el «Ciclo del Estrés Laboral» (Explicado en mi segundo libro, que se titula «El Ciclo del Estrés Laboral».
Los no agilistas no entenderán de dónde viene la tranquilidad del Scrum Master, y lo tomarán por loco. Es precisamente esa fe la que dará templanza al Scrum Master, transmitiendo tranquilidad al equipo y aumentando su autoestima.
Fíjese qué diferencia de actitud ante un adelanto de plazos:
NO AGILISTA: —Chavales, nos adelantan el plazo de entrega en dos meses, así que todos a hacer horas extras a partir de hoy. —Resultado: equipo entrando en el «Ciclo del Estrés Laboral», enfermando, cometiendo más errores y llevando al proyecto al fracaso. Entregarán algo que falla en el plazo de dos meses, y se tirarán dos meses más arreglando fallos. Además, la deserción de algunos programadores pasará factura, y los pobres que se queden sufrirán mucho, incapaces de escapar del «Ciclo del Estrés Laboral».
AGILISTA: —Chavales, nos adelantan el plazo de entrega en dos meses, pues el Organismo Regulador ha adelantado la fecha de entrada en vigor de la normativa. ¿Qué os parece si esta tarde hacemos una reunión y vemos qué ideas se nos ocurren para entregar a tiempo? —Esa misma tarde se reúnen y, entre todos, acuerdan reducir una serie de tareas que aportaban menos valor, y redistribuyen el trabajo que falta para que se divida en especialidades. Los miembros del equipo que estén especializados, se centrarán en las tareas de su especialidad, por lo que ya todos no harán de todo, sino que cada uno tendrá su parcela de especialización. También se minimizarán los tests unitarios a las clases más importantes, omitiendo aquellos que aportan menos valor. Todos están comprometidos con el intento de llegar a tiempo, pues todos han participado en las medidas adoptadas. Evitarán horas extras, estarán de refresco, no enfermarán, no cometerán fallos, y entregarán dos meses antes. Todos los días compilarán el código después de comer, y solventarán los fallos que surjan, para que no se acumulen y no haya sorpresas más adelante.
La teoría clara (tras la lectura y asimilación de buenos libros) y la fe hacen del Scrum Master un líder ideal. Tendrá que luchar contra la falsa creencia de que su tranquilidad es pasotismo o falta de compromiso. Pero al final se hará la luz y los resultados hablarán por sí mismos, obteniendo el equipo buenos resultados, alimentando su fe en el Agilismo y su templanza personal ante la adversidad.