En este artículo me voy a basar en el análisis que Patrick Lencioni hace sobre las disfunciones que llevan a que se destruyan los equipos, en su libro «Las Cinco Disfunciones en los Equipos», escrito en 2003.
Todo comienza por la falta de confianza, que es la primera disfunción. Algunos ejemplos de cómo se puede perder la confianza serían:
- Cometo un fallo y me echan la bronca en público. La próxima vez que cometa un fallo, no tendré confianza para hablar y me callaré, pues tendré miedo a la reacción del líder del equipo o incluso de mis compañeros.
- El líder del equipo se pone a realizar cambios en el código de la aplicación, y todos sabemos que cometió un fallo, pero no lo reconoce y se hace el sueco. El líder está transmitiendo el mensaje de que el equipo no es un lugar seguro para hablar con sinceridad, por lo que se merma la confianza del equipo.
- Reconozco mi ignorancia y se burlan de mí. La próxima que no sepa algo, me callaré y haré como que lo sé.
Llegado a este punto, como no tengo confianza para participar, tengo miedo a entrar en conflicto y discrepar, por lo que tenderé a evitar el conflicto. Esta es la segunda disfunción. Evitar el conflicto es sinónimo de no participar en las decisiones. Recordemos el principio de Stephen Covey que decía: «sin participación, no hay compromiso». Por lo tanto, si evito el conflicto, entraré en la siguiente disfunción.
Falta de compromiso. Esta es la tercera disfunción, y se produce como consecuencia de que los miembros del equipo tienden a evitar el conflicto, pues carecen de confianza para expresar sus opiniones y discrepar.
Cuando los miembros del equipo no se comprometen con el proyecto, aparece la cuarta disfunción, que es la falta de responsabilidad hacia sus compañeros. No estoy comprometido con el proyecto, así que me da igual lo que hagan mis compañeros. Si observo que un compañero no trabaja con el nivel de calidad acordado, no le digo nada.
En este punto, carezco de confianza para participar, evito discrepar, no estoy comprometido con el proyecto y me da igual lo que hagan mis compañeros. Eso nos lleva a la quinta y última disfunción: la falta de atención a los resultados. Me da igual si el proyecto sale adelante o no, pues estoy pensando en abandonarlo y en irme a otro departamento, o incluso en irme de la empresa.
Y he llegado a este estado de pasotismo por culpa de la pérdida de confianza. Por lo tanto, si eres un líder, cuida de que haya plena confianza para opinar, ser sincero y discrepar. Si eres de Recursos Humanos, cuida de que los empleados no tengan miedo al despido o a las amonestaciones, pues estarás minando la confianza en los equipos e, indirectamente, te estarás cargando los proyectos de los que vive tu empresa.
Me sorprende que tanto Stephen Covey como Patrick Lencioni se hayan dado cuenta de que «sin participación, no hay compromiso». Aplícalo con tus compañeros, con tu familia y con tu equipo, y conviértete en una persona confiable que genere credibilidad, y que deje que los demás se expresen con libertad.
3 comentarios sobre “Cómo la falta de confianza se puede cargar un equipo”
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